miércoles, 9 de diciembre de 2009

Otoño DieciochO


Critica evolutiva.


En el concepto decimonónico de evolución..., concepto que aún sé cómo sigue vigente..., no se considera el cerebro..., y esto ya de por sí da una idea del grado de concepto y del grado de evolución.


Toda mutación parte del cerebro..., lugar en el que se recopila toda la información que los sentidos puedan o no recoger..., allí reside pues el centro de decisión.


Y así podemos insistir una vez que la mutación..., que la creación..., parte siempre del interior.


No reside en la fuerza..., medida pobre y exterior..., la selección se da en el interior..., y conjugando más potencias y resistencias..., de las que cualquier estudio exterior pudiese ni siquiera sospechar. En la creación la medida no es con otro..., es con todo..., Todo..., su estudios pues es mayor.


De aquí se desprenden bobadas..., que se dan todavía hoy..., de análisis de especie con relación al uso o no de herramienta..., como si de ahí se desprendiese una distinción mayor.... Evidenciando que se sigue entendiendo igual de mal la mutación..., la visión sigue siendo exterior.


Y así es imposible distinguir un homo sapiens de un neandertal..., de un..., de un mono..., de una hormiga..., de..., dejémoslo aquí.


La distinción se da en el cerebro..., y en el homo sapiens en su mayor prueba de tal..., y así lo que distingue al homo sapiens no es su artesanía..., sino su arte..., su grado mayor. Su creación..., y no su imitación.


Mientras la ciencia el arte va a ser muy difícil que pueda llegar a saber algo del cerebro..., algo de algo..., algo de todo.


¿Qué se deduce de esto?


Que una ciencia del siglo veintiuno no puede seguir bebiendo en fuentes del diecinueve..., si es que pretende ser ciencia..., y además de decir algo..., probarlo. Y así se sigue dando mucho dicho y mucho más aún por probado..., cuando no se ha..., no digo tocado..., sino ni siquiera rozado.


Pues bien..., veo documentales de naturaleza desde mi adolescencia..., pues bien..., siguen haciendo hincapié..., en esas mismas bobadas..., y así ya no es que no enseñen nada..., que por supuesto no lo hacen..., es que además adocenan..., imbecilizan..., y lo peor..., niegan. Y así si toda ciencia que se precie ha de pasar de un sí a un sí mayor..., lo que se da es justo lo contrario..., de un no a una negación aún mayor. Con este resultado: si sale una inteligencia de ese adocenamiento es de puro milagro.


La cienca o saber no es una cuestión del diecinueve..., es una cuestión eterna..., o te mueves en su curso o..., y sencillamente..., no te mueves en ninguno..., o en círculo.


Quede este hoy por dar lectura..., y poder decir aún..., al tiempo que probar..., que aún se da algo que leer.
Sólo así se da Lengua..., en cualquier otro caso..., no se pasa de gramática sucinta.


De Gonzalo.